A la capacidad del cerebro para cambiar en respuesta a nuevas experiencias, estas incluyendo aprendizaje real y aplicación, se le conoce como reserva neuronal. Esta capacidad es fundamental para nuestro desarrollo cognitivo y emocional a lo largo de la vida, ni qué decir que ante un accidente cerebrovascular, es el único elemento que puede salvar nuestra vida. 

En este artículo, veremos cómo la reserva neuronal se relaciona con la imaginación y el aprendizaje, y cómo podemos aprovechar esta conexión para mejorar nuestra capacidad para aprender y crecer con la tecnología de estudio.

Nuestro cerebro no es un órgano estático, se encuentra en constante evolución y cambio. Es un área fundamental que conecta nuestra mente y cuerpo para que puedan cumplir las funciones que nosotros, como seres espirituales, ordenamos. Y de esta forma, se puedan ejecutar y materializar nuestras ideas. Todas nuestras metas, sueños y soluciones parten de nuestra habilidad creativa que comúnmente llamamos imaginación. Es de aquí, que parte la mayor cantidad de la reserva neuronal, lo que nos permite aprender nuevas habilidades, recordar información y enfrentarnos exitosamente a nuevas situaciones.

La capacidad de crear imágenes mentales y escenarios que no están presentes en nuestro entorno inmediato es imaginación. La imaginación nos permite explorar nuevas ideas, visualizar resultados y crear soluciones innovadoras. La investigación ha demostrado que la imaginación está estrechamente relacionada con la reserva neuronal, ya que ambos procesos involucran la activación de redes neuronales en el cerebro. Sin ella, no hay un verdadero uso de la información que estudiamos, ya que la aplicación requiere convertir las ideas, pensamientos y palabras en acción real. 

El aprendizaje es un proceso dinámico que involucra la adquisición de nueva información y el desarrollo de habilidades nuevas y/o el fortalecimiento de habilidades natas. 

Poder llegar a este propósito, implica que tengamos un alto nivel de efectividad con lo que aprendemos. No estamos hablando de solo leer y estudiar o memorizar, estamos hablando de poder captar la información que se está estudiando, analizarla y evaluarla para tomar los conceptos vitales, comprender esos conceptos hasta el punto de la interiorización y en uso correcto de esa información. 

Cuando nos involucramos en actividades que estimulan esto, como los ejercicios de aprendizaje que tenemos en Apprendiendo, así como la aclaración de palabras y el manejo adecuado de la plastilina, estamos fortaleciendo nuestras redes neuronales y mejorando nuestra imaginación, incrementando nuestra capacidad de usar lo que estudiamos. Esto logra acelerar nuestro estudio y optimiza nuestro aprendizaje. 

Carolina Aguilar Vélez

Escritora para Apprendiendo

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